Mi chiquitita hermosa, hoy cumplimos una etapa. Lactar ha sido una experiencia loquísima en mi vida, jamás pensé que después de gestar vida en mi cuerpo, vendría una larga etapa de transición en la que cultivaríamos un vínculo de piel con piel tan fuerte a través de la producción de un alimento en la que ambas tuviéramos participación activa.
No fue lo más fácil, implicó desconocimiento de mi cuerpo y más de alguna vez, también dolor, pero verte cerca mío y saber que tenía la capacidad de nutrirte lo valía todo. Extendí lo más que pude este tiempo de acompañamiento, e intenté regular las tomas mil y una vez, pero fue difícil.
Tomar la decisión es algo que postergué muchas veces frente al cuestionamiento externo y es que el tiempo empezó a mostrarme que ya era el momento de darte espacio para crecer, y que hoy tú tienes todo lo necesario para abrir paso a tu independencia, pero ha sido tanto tiempo, que se convirtió en un espacio entre tú y yo de amor y mimos.
Hoy tenemos una nueva oportunidad, reconfigurar la forma en la que nos amamos. Yo sé que lo importante está, y sé que sigues siendo mi pequeñita, siempre vas a ser mi corazón y mi regalona.




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